Junio 2009
El corazón de la ciudad que nunca duerme late a su máximo ritmo todos los días del año justo a las 22:00. A esa hora todos los teatros de Broadway abren sus puertas principales y laterales al finalizar el último pase de la noche para que miles de felices espectadores abandonen sus butacas y tomen las calles adyacentes a Times Square caminando en direcciones diferentes con un denominador común: todos están contentos por el maravilloso espectáculo que acaban de presenciar y tararean las canciones que aún resuenan en sus oídos.
Esta felicidad contagiosa inunda la plaza más famosa del mundo de forma que mires donde mires ves una sonrisa que no puedes olvidar. Miles de sonrisas te rodean y te sientes feliz.
Millones de luces de neón, pantallas LCD gigantes, vayas publicitarias inmensas te rodean en las alturas y a ras del suelo la gente camina con una sonrisa pegada a la cara y todo brilla con una luz aún más especial de la que habitualmente ya ilumina el lugar.
La escalera de luz roja del TKTS te ofrece la posibilidad de elevar el nivel de la vista un par de metros y desde ahí la plaza parece más majestuosa aún.
Es igual que en las películas. No, es mucho mejor porque yo estoy ahí en medio recibiendo los muchos estímulos que me llegan de luces y sonidos.
Te quedas en la plaza paseando, disfrutando de la cálida noche y es como si el espectáculo comenzara de nuevo.
Pasan las horas, la gente sigue caminando, la ciudad sigue sin dormir y ya queda menos para que mañana se vuelvan a abrir las puertas de los teatros y de nuevo el mejor de los espectáculos comience, para que vuelvan a aparecer las sonrisas.
Que pasada por favor!! enganchaita me tienes ya... Escribes genial, transmites toda esa emoción, esas sonrisas... un nuevo crack en el mundo bloguero!! Pasen y vean!! :)
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